domingo, 6 de mayo de 2007

Final Floricienta

La tira juvenil realizada por Cris Morena y protagonizada por Florencia Bertotti, cuyo estreno fue el 15 de Marzo del 2004, terminó, con una boda espectacular. El último capítulo se grabó en el Hipódromo de San Isidro, ante 25.000 personas. (Al final puedes ver videos de la boda)
FLOR LLEGO DE LA MANO DE BENJAMIN ROJAS. LA BODA COMENZO UNA HORA Y MEDIA DESPUES DE LO PREVISTO.

Todo el calor humano que irradiaron las 25 mil personas del público en el Hipódromo de San Isidro el jueves no pudo contrarrestar el frío y el viento de una noche atípica de diciembre, durante la grabación del casamiento de Floricienta con su condorito, Máximo Augusto Calderón de la Hoya, conde de Krikoragán y padre de sus trillizos recién nacidos. Sin embargo, la emoción fue más fuerte y alcanzó para hacer llorar a mares a Florencia Bertotti, en la ficción pero también, y sobre todo en la realidad. Es que Floricienta (Canal 13) llegó a su fin y con ella, terminó una etapa fundamental en la vida de la actriz y un fenómeno que trascendió la televisión. La media hora de ceremonia y vals que duró la escena de la boda llevó más de dos meses de planificación. E incluyó doce cámaras (algunas con grúas y otras voladoras para captar al público de las gradas), cuatro pantallas gigantes de video, luces y sonido especialmente acondicionados para la televisión, un escenario con una plataforma de tres metros de altura y una alfombra roja por donde entró una carroza con la princesa del cuento precedida por sus haditas. Los cuatro caballos blancos que tiraron del carruaje esperaron pacientemente desde las once de la mañana del jueves junto a su dueño, don Félix Poy y sus cuidadores, que a última hora, vestidos con frac, tomaban unos mates para soportar el frío. Unas horas antes de la ceremonia, mientras el público hacía cola para entrar sobre la avenida Márquez, en una carpa VIP, los invitados que habían pagado una entrada especial (donada a Cáritas) comían sandwichitos resguardados del viento, mientras Cris Morena seguía pendiente de los últimos detalles. Los más chicos (sobre todo la abrumadora mayoría de nenas vestidas de fiesta, con tules y brillos) parecían soportar cualquier cosa con tal de ver casarse a Floricienta y espiaban por las hendijas de una empalizada tratando de descubrir a su heroína en los camarines. Ella acumuló lágrimas y nervios que la dejaron afónica. "Es que a mí las emociones siempre me pasan por la garganta", dijo. Ya arriba de su carruaje, con el asiento cubierto de plumetí y adornado con flores blancas, a Flor se le sumó el frío. "¿Alguien me podría prestar un poncho?", comentó sin jamás perder la sonrisa y luciendo una coronita de piedras, digna de una princesa. Para la actriz, el final de las grabaciones fueron sencillamente un desgarro, según confesó, a punto de colgar para siempre el ropaje colorido y el alma inquieta del personaje que le dio todo y se convirtió en fenómeno: Floricienta, a quien sólo le queda el show de Vélez, el 17 Sólo el tiempo libre que se avecina, después de dos temporadas sin parar, entre grabaciones de doce horas, ensayos, funciones de teatro agotadoras y giras, les da un poco de alivio a los actores de Floricienta. "Ahora viene una etapa que se parece a un luto", sintetizaron, exorcizando el dramatismo con humor e ironías. El final al aire libre, con un coro en vivo y con Miguel Angel Rodríguez oficiando de cura (una sorpresa que Florencia compartió con el público) fue el cierre lógico para una historia de fantasía pura como la que brindó Floricienta. "Siempre es complicado cerrar y más con tantos personajes. Pero tratamos de ser lo más justos posible, y el final es como esperaba la gente", dijo Flor. Por eso, las únicas dos ausentes en la ceremonia que reunió a todo el elenco, fueron Malala (Graciela Stefani) y Delfina (Isabel Macedo), las pérfidas madrastra y hermanastra del cuento que terminaron pagando sus culpas en la cárcel. Igual, para suavizar el golpe y pensando en el público infantil, Delfina logró comprender el daño que causó, se arrepintió y se reconcilió con Floricienta. "Delfina se queda presa, casi por elección, para no seguir haciendo daño porque finalmente le cayó la ficha y hasta se enfrentó a su madre", dice Isabel Macedo de su personaje. A los malos que no se arrepintieron, también les llegó el castigo y la justicia los puso en su lugar: entre rejas. Malala y su secuaz Bonilla se dedicaron a recorrer las cárceles como cantante y pedicuro, respectivamente. "Es que muchos aceptaron la realidad, se hicieron cargo de lo que habían hecho", dijo Fabio Di Tomaso, príncipe ficticio y enamorado de la heroína. A él le tocó entrar en la segunda temporada y prestarle su cuerpo al alma de Federico Fritzenwalden (que había interpretado Juan Manuel Gil Navarro). Fue una jugada díficil pero finalmente, la fantasía pudo más que todo y fue el conde de corazón bueno el que llevó al altar a la protagonista. Caballero en la ficción, Di Tomaso también lo fue en la realidad, dejando siempre el primer plano a la chica que arrasa con los corazones de todos pero aún así, en un bajo perfil, despertó suspiros y gritos de las fans desde las gradas. El Lorenzo interpretado por Esteban Prol lavó sus culpas y se quedó al lado de su verdadero amor (Delfina). "El logra ver a la mujer verdadera detrás de todo lo terrible que hizo ella", resumió Prol. "Yo quería terminar con Benjamín, pero Cris no me dejó", bromeó, para despejar la nostalgia que se avecina. "Es una sensación rara la que uno tiene en este momento. Porque sentís al personaje y de alguna manera, creés que nunca se va a terminar. Y ahora todos los vamos a extrañar, a los personajes y a los compañeros", contó Benjamín Rojas. Su personaje, Franco, fue el que llevó del brazo a Floricienta hasta el altar, con tantas ovaciones como la protagonista. El adiós a Floricienta le dejó al elenco el sabor agridulce de las despedidas. "Es doloroso, pero todos lo disfrutamos mucho. Además compartimos tanto tiempo juntos por ensayos, giras y grabaciones, que casi se convirtió en una convivencia. Pero lo importante es que el vínculo que hicimos, queda.", aseguró Florencia. Su rival en la ficción, Isabel Macedo, demostró ser todo lo contrario a su personaje, llorando a mares el último día de la grabación. "Estuve varios días triste, como si me hubieran pegado una paliza". Los últimos días de grabación fueron accidentados. "En el estudio se rompían cosas, teníamos que repetir escenas y terminábamos muy tarde. Estuvimos todo el tiempo con el corazón en la boca", contó Florencia, que se llevó dos sillitas del decorado de recuerdo. La sensación se repitió en el Hipódromo, cuando un sol persistente se negaba a bajar del todo para dar comienzo a la ceremonia. Pero las tensiones y nervios de grabar una escena al aire libre, con tanto público esperando ansioso, se disiparon cuando las luces y la música marcaron el comienzo del último acto de esta heroína moderna. Un rato antes, Claudia Lapacó, Henny Traylles, Zulma Faiad y el resto de los actores pisaron el pasto del Hipódromo con trajes de etiqueta y vestidos largos, y después, la alfombra roja para compartir desde el escenario el sueño colectivo al son de un te queremos, Flor, te queremos, aullado desde la tribuna. "Compartir una grabación con el público fuera del estudio tiene otro clima, le da otro sabor. Es como un agradecimiento hacia la gente que nos acompañó siempre con tanto cariño. Es como meterlos a ellos en el programa y nosotros verlos en la pantalla, como un juego de ida y vuelta", dijo Florencia. Ese ida y vuelta incluyó uno de los dos ramos de pimpollos rosas que tuvo la novia de ficción y arrojó hacia las gradas. Con Floricienta no sólo termina un programa y cierra una historia, También es el final de un fenómeno que involucró decenas de show en teatros, estadios, discos, merchandising de todo tipo y color (desde remeras, zapatillas, gorras hasta lapiceras, cuadernos, posters, agendas, vasos y todo lo imaginable). Además de las giras a otros países de América y a Israel, con el mismo éxito que tuvo acá. Para Florencia Bertotti, ponerse en la piel de esta Cenicienta aggiornada fue un crecimiento a la par del de su personaje. "A Flor le pasó de todo y ahora es lógico que llegue una nueva etapa", comentó en un análisis tan acertado para su personaje como para ella misma. "Por un lado se terminó todo pero también, recién empieza".